viernes, 6 de noviembre de 2009

Pinocho el niño burro



Hace poco vi Pinocho, de Disney.
Siempre que uno recuerda a pinocho lo recuerda así, un muñequito precioso y tierno, hecho de madera, por giepetto, y con pepito grillo como su conciencia (de hecho yo tengo a pepito grillo en peluche).
La película me trajo muchos recuerdos de cuando pequeñita, de hecho, estoy casi segura que la palícula la vi sólo una vez, no recordaba por qué, hasta ahora... las voces de los personajes, su traducción argentina, lo precioso de los dibujos, todo aquello salió de mis recuerdos, como si los hubiese encontrado, siempre estaban ahí pero sin activación.
El punto es que la película, fuera de la belleza de sus dibujos, de la banda sonora, que la acompaña y todo eso, es demasiado fuerte, la encontré terrible, y pienso que por eso no la vi más cuando niña, ya que es realmente aterradora y más todavía, considerando a dibujos tan tiernos. Particularmente una parte me llamó mucho mucho la atención: cuando Pinocho sigue al zorro y al gato, quienes lo engañan para llevarlo a una supuesta isla de juegos; cuando Pinocho llega allá, junto con muchos otros niños, el lugar presenta miles de situaciones de diversión para los niños, pero también los promueve a hacer desorden, lugares para fumar, uff, un montón de cosas que pienso que, hoy día, todos el mundo pondría el grito en el cielo!, pero lo terrible no es eso, si no que hay un dueño del lugar, el cual convierte a los niños en burros, en animales, para que trabajen en cargas (eso pienso), y una frase en particular: "mientras más libertad se les da, más se comportan como asnos", haciendo referencia a los niños cuando se portan "mal".
A mi personalmente me parece terrible la frase, y la encuentro sumamente fuerte, el sentido de la propia frase, la sensación de que la responsabilidad de ser burros en netamente del niño, no se su entorno, además del hecho de que en el concepto neto de la frase, mientras más libertad se les da, se da a entender que la libertad es lo peor que uno podría ofrecer a los niños. En fin, me parece muy heavy, ahora, a mis 25 años, lo que antes me pudo haber causado miedo, o sencillamente no recuerdo porqué no la vi más. Tan fuerte como la frase es la transformación de los niños a burros, acá dejaré sólo el link de la parte 8 de la película, para que puedan revivir aquel momento que me dejó anonadada (lamentablemente no puedo poner el video)


http://www.youtube.com/watch?v=qY643j3Ew9M




Luego de todo lo dicho anteriormente, y si aun no están aburridos de leer, prosigo con mi historia. Como quedé traumada con Pinocho, comencé a buscar en internet, como siempre suelo hacer cuado algo me parece interesantemente llamativo, la historia de Pinocho, ya que alguna vez en literatura tuve que investigar acerca de cuentos infantiles de los hermanos Grimm me llevé unas cuántas sorpresas, pero de ellas hablaremos en otro momento... y encontré la verdadera historia de Pinocho, la cual es italiana y su autor es Carlo Collodi, y en realidad se trata de que Pinocho es "un burro" como cuenta el cuento real, en el cual Pinocho es un muñeco de madera nada de tierno como lo es el Pinocho que conocemos de Disney, es más bien un muñeco sin escrúpulos y límites entre "lo bueno y lo malo", para la sociedad, por lo que trata muy mal a su padre, mata al grillo, o sea es una historia mucho más fuerte... pero para leerla acá está el link de 36 capítulos, en español, de la verdadera historia del muñeco de madera.
Finalmente puedo decir que, la historia aun así, me parece súper fuerte para los niños, es decir, que les enseña las cosas buenas, pero enseña que las cosas malas han de castigarse, y eso se puede regir bajo muchas cosas, de un bien y un mal, y que no hay tonos grises dentro de estas definiciones, seguramente porque el autor era masón y definía según un dios, qué es lo bueno y qué es lo malo para las personas, o como comportarse socialmente dentro de la sociedad, para no convertirse en un burro.



http://www.guiascostarica.com/pinocho/indice.htm



Menos mal que las cosas han cambiado un poco, y hay libertad para el pensamiento, para tener definiciones personas, siempre aprendiendo cosas, pero no castigando el actuar de forma negativa para lo que se espera en la sociedad, si no que tratando de reforzar las cosas positivas que podemos lograr, aquellas que nos hagan crecer y ser mejores seres humanos.



4 comentarios:

Jp. dijo...

no me querí porque no teni foto conmigo en tu sección "pali y gente que quiere" =(

Baronluigi dijo...

Fuerte lo será un rato, eso es cierto, y puede que un niño no comprenda el mensaje, pero el concepto está bien explicado. Enseña al niño, aunque hoy en día parece que los queremos criar entre algodones, que el mundo no estan bonito como lo pintan, y hay que andarse con cuidado. No hay que confiar de todo el mundo ( como le paso con el gato y el Zorro o Stromboli) Ni darse a la buena vida, puesto que si te dejas llevar por los placeres sin preocuparte por nada, SIEMPRE, SIEMPRE habrá un cabron que intente aprovecharse de ti.

Vamos, el mensaje es duro, cruel, en eso estamos de acuerdo. ¿Pero incorrecto? No, no lo creo

navelEgante PabloRivas dijo...

Hola. Sincero mensaje. Gracias.

A mí también de pequeño me daba "mal rollo" el episodio de la conversión de los niños en burros en el Parque de Atracciones (y Distracciones)de Strómboli (una alegoría de la sociedad moderna). Yo también volvi a ver la peli hace poco con mucha atención a los diálogos.

Estoy de acuerdo en que "esa frase" es una "burrada"... de una persona que no puede evitar USAR LA LIBERTAD para insinuar que "la libertad es dada por otros" (cuanto
más libertad SE LES DA) y que "la libertad lleva a la ignorancia", o sea que "los que dan libertad dan ignorancia". Para mí es una muy interesante contradicción.

Hay otra frase en la que el autor -a través de Pepito Grillo- dice: "Pinocho, la conciencia es esa débil voz interior que nadie escucha y por eso el mundo anda tan mal".

Salud.

navelEgante PabloRivas dijo...

Ah, el título del blog me parece sutilmente contundente. Dice mucho con las suficientes palabras. Felicidades.