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Paseando por las calles de Concepción, observando a las personas y las vitrinas me he dado cuenta de una cosa: todos andamos iguales, tal vez unos más exagerados que otros, unos más excéntricos, etc., pero a fin de cuentas todos iguales y creo tener la razón al porqué de este asunto (que es pseudosuperficial (si la palabra la inventé) pero que tiene un trasfondo social) y acá va mi teoría:
Las personas de alta sociedad, la gente de plata, usa una moda que ellas (ellos) imponen, ya sea porque la observan en un desfile de alta costura, ya sea porque vienen de Europa o de países desarrollados o sencillamente las crean por la "amplia" cultura que deben tener acerca de la moda, en fin...
Entonces ¿qué pasa? ...
Las grandes tiendas comienzan a exhibir en sus vitrinas, la ropa que usan estos personajes con el fin de estar a la vanguardia de la circunstancia y que dichos entes sigan comprando su mercancía, por lo tanto, nosotros, la clase media, que sólo podemos acceder a estas grandes tiendas por una cuestión monetaria (nos propician la compra a créditos, las "facilidades" de pago, etc.) nos vemos en la obligación y OJO la OBLIGACIÓN de comprar esta ropa, nos guste o no, ya que es lo único que se nos puede ofrecer, y como zombies compramos algo que no sabemos muy bien si nos agrada o no, si nos queda muy bien o no, es que no hay nada más para poder variar, entonces lo compramos simplemente.
El problema es que si no lo compramos pronto, se comienza a "prostituir" el tema y la gente de clases aún más bajas, la comienza a adquirir también y todos nos vemos iguales; cuando las niñas de la alta sociedad observan esto, entonces lógicamente, ellas deben cambiar el atuendo tan veloz como un rayo, para no andar igual que la plebe, entonces nuevamente cambian su moda y nuevamente las tiendas cambian las suyas y nuevamente nosotros cambiamos las nuestras, cuando ya nos gustaba nuestra ropa y nuevamente andamos todos iguales...
En la actualidad nos encontramos en un remolino del tiempo, todos vistiéndonos como salidos de un portal de los 80, con unos pantalones pitillos espantosos y unas poleras anchas que ni forma tienen... nos obligan a estar in y no podemos decidir lo contrario
Hace tiempo que no subía cosas a mi blog, con todo lo de la vuelta a clases... está bien, es solo una excusa, es de simple perezosa.
Tengo ganas de actualizarlo y tengo muchas cosas por decir, pero encuentro amorfo subir tantas entradas el mismo día, así que comentaré una hoy, otra mañana, etc., si es que no me da flojera.
El otro día (específicamente cuando se atrazó (adelantó) la hora) me puse a pensar que tengo 24 años de edad y aún no logro comprender eso de atrazar la hora, o adelantarla, aún no comprendo si es que dormimos más o menos, y aumentó mi confusión cuando, según yo, por fin había comprendido que cuando atrazo la hora duermo más, en un noticiero x, un periodista x dice "bla bla bla entonces dormiremos más" y vuelvo al mismo pensamiento constante, el cual prefiero dejar de lado para no agotar mis neuronas, que ya estaban agobiadas por haber "entendido" la primera vez la situación. Conclusión del tema: no sé si duermo más y no quiero pensarlo.
El mismo día conversé que hay dos cosas que siempre complican mi vida (exagerando proporciones) y que nunca entenderé ( lo peor de todo es que ese día no estaban las chicas y conversé este tema con niñas con las cuales nunca hablo y que no creo que exista algo que les importe menos que ese pensamiento mío), y es que la segunda cosa es un tema de vueltos...
... cuando voy a comprar algo, generalmente algo como un chocolate, cigarros, entre otros, llevo mi platita, la mía justa, en mi mente ya se visualiza el vuelto que recibiré y el producto que me llevaré, hasta que alguien, con un billete mayor me dice "¿me puedes comprar algo?" inmediatamente y al ver su billete de más alta proporcion, mi mente racionaliza que, logicamente tendré que usar aquel billete y no el mio, entonces debo pensar que ahora con ese billete compraré mi producto y el producto de la persona que me pidió ese complicado favor, entonces ¿qué pasa con el vuelto? ¿cómo le entrego a la persona y a mi? considerando que nos entregaran un billete o una moneda de 500 pesos y el vuelto no se puede dividir por la mitad... finalmente confío en la persona que me pide el favor y que me da el valor que, se supone, debo entregarle...
en fin
misterios que nunca resolveré.


parecen dos entradas o una muy larga